Queda una semana para nuestro último encuentro del año y no podemos aguantar las ganas de proponeros unos ejes de debate para El amor del revés, de Luisgé Martín. Aquí van cinco líneas a las que, naturalmente, añadiremos más aspectos en vivo y en directo.

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  1. Educación como pilar en la formación de la personalidad. ¿De qué manera ha influido la formación religiosa de Luisgé en su aceptación? Él mismo explica que incluso en una familia no practicante como la suya, los valores cristianos pesan en el arraigo sociocultural (el sentimiento de culpa, el sacrificio…). También comentaremos la existencia, aún a día de hoy, de terapias psicológicas para reconducir la sexualidad, como la que siguió el autor en su juventud.
  2. La soledad en compañía. “Durante unos años he vivido de la nada, de la invención de la vida” recoge en su obra. El libro es una gran reflexión sobre cómo entender la soledad, pasando de luchar contra ella a admitirla como reveladora.
  3. Aceptación, confesión y orgullo. Resulta culmen ese momento en el que, como escribe en el libro,”comprendía que no estaba enfermo, pero sentía que sí lo estaba”. Tras decirse a sí mismo que es homosexual, llega la ocasión de “expulsar mundos y diablos del cuerpo” -de nuevo el peso religioso-, y, tras la confesión, surge el orgullo: “Yo censuraba las manifestaciones, no hay que estar orgulloso, pero sí lo estaba, de haber sobrevivido, de seguir teniendo sexualidad y razón de amor, de mantenerme en pie y no sentir vergüenza, de haber evitado la traición, el suicidio o la locura […] Aprendí a aprovechar ese orgullo y empecé a contarlo: que había sobrevivido, que amaba a los hombres, que estaba de pie, que no sentía vergüenza, que tenía las manos limpias. Endurecerse sin hacerse piedra: ése es el orgullo”. ¿Cómo habéis vivido estos tres pasajes vitales?
  4. Ser gay en los 80. Comentaremos cómo se vivió una sexualidad diferente en la España de la Transición, en la que los encuentros eran casi exclusivamente anónimos, vinculados a lo sórdido como los urinarios públicos o los cines pornográficos. También indagaremos en los códigos y estrategias para conocer a otras personas LGTB en un momento en el que no existían ni la geolocalización ni las apps.
  5. ¿Guetos o paraísos? “El espectáculo de ver a tantos homosexuales era admirable […] No era un gueto, era júbilo” escribe en una de las páginas. El autor pasa de renegar de los locales de ambiente a defenderlos como espacios de libertad sexual. ¿Cómo los consideráis: todavía necesarios o resistencia de un sistema capitalista basado en el supuesto poder adquisitivo gay?

Además de estas propuestas, os dejamos estos documentales y reportajes para curiosear antes del encuentro de la semana que viene:

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