Desde luego, este acercamiento para muchxs queeruñxs a la poesía por medio de Poeta en Nueva York merece una nota alta. El lenguaje y el simbolismo surrealista dio de lleno en esta obra de la que recomendamos, sobre todo, disfrutar de sus evocaciones poéticas. Aunque tenéis un maravilloso apéndice en la edición de Cátedra a partir de la página 239, a dos semanitas del encuentro vamos a aportaros unas pistas para acercaros mejor al peculiar universo lorquiano de esta obra. Un universo que se vio completamente trastocado por un hecho biográfico: su viaje a Nueva York.

Poeta en Nueva York de Lorca
Una de las citas de Poeta en Nueva York que publicamos en nuestro Twitter

Lorca llega a Nueva York el 19 de junio de 1929, en plena crisis económica del conocido como crack del 29. En esta ciudad permaneció durante nueve meses frecuentando ámbitos homosexuales, donde pudo dar cierta rienda suelta a su deseo a pesar de ciertos reparos hacia su propia orientación. Huyó a Estados Unidos escapando del éxito del Romancero gitano, ya que no quería ser estigmatizado como un poeta regional. A su vez, biógrafxs como Ian Gibson relatan que se alejaba a su vez de cuestiones sentimentales que lo agotaron, como el abandono del escultor Emilio Aladrén, a quien dedica el verso caballo azul de mi locura dentro del poema Tu infancia en Menton.

En realidad, Poeta en Nueva York no deja de reflejar sus grandes constantes literarias: su homosexualidad y la exaltación de la raza. Destaca  en estas dos esferas el canto al amor gay en la Oda a Walt Whitman, insigne literato estadounidense abiertamente gay, y su fijación con lxs negrxs, a quienes encarna, como a lxs gitanxs, como foco de sufrimiento. En esta ciudad, Lorca entiende que lxs negrxs sufren el automatismo de una sociedad excesivamente industrializada para un hombre que provenía de Fuente Vaqueros. Precisamente, parte de ese automatismo se refleja en la propia lírica de manera desordenada, produciendo el desasosiego de la gran ciudad, esa multitud que engulle a Lorca.

Esas imágenes y expresiones ilógicas, características del surrealismo coetáneo al momento de la escritura del poemario, nos trae a una revisión de los principales iconos de las vanguardias: las hormigas, la presencia de la luna, la podredumbre, los insectos… Aunque Lorca también nos trae algún poema más “melódico” y del corte del Romancero gitano dentro de esta obra tan compleja que marcó un punto de inflexión en su trayectoria. Tras estos nueve meses de periplo, recaló en Cuba para regresar finalmente a España, donde fallecería víctima de un fusilamiento fascista el 19 de agosto de 1936.

La semana que viene publicaremos nuestra propuesta de ejes de debate de cara al encuentro del miércoles 22 de marzo a las 19h en la biblioteca del Ágora. Vamos a tocar el surrealismo con las manos 😀

 

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