Nada, caris. Este miércoles tuvimos nuestra sesión de debate del libro del mes, y fue súuuper chic comentando El Grupo de Mary McCarthy, una novela que nos dejó encadiladitas y que devoramos en cero coma.

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Queeruñxs arrobadxs con las historietas relatadas en El Grupo

No vamos a aburriros demasiado con los pormenores de la novela. A la mayor parte no nos dejó demasiado poso, pues además de centrarse en heteradas historias superficiales, no acabamos de extraer más conclusiones que la franqueza con la que la autora trata el sexo o el uso de anticonceptivos. Así que, como esto es un club de lectura LGTB, vamos al lío…

Ojo, spoiler: lesbianismo en El Grupo, de Mary McCarthy

La marcha no llega hasta las últimas 15 páginas, ya os lo decimos aquí para evitaros 400 páginas de sinrazón, aunque en el momento en el que internan a Kay en el psiquiátrico hay una leve nota, un parpadeo, un pestañeo, sobre “posibles inclinaciones lésbicas” en este personaje.

Al caso, volvamos a la página 424, en concreto. A ese momento en el que Lakey, la díscola y divina intelectual, regresa de Europa con una coleguita alemana que se hace llamar La Baronesa. Divorciada y estupenda.

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Las chicas de El Grupo yendo a recibir a su amiga que ha sufrido un cambio de acera aires en Europa

Digamos que de primeras no les parece muy bien eso de que igual hay algo más que una buena amistad entre la Baronesa y Lakey.

De vez en cuando La Baronesa se acercaba a Lakey y le decía algo; la oyeron llamarla querida con una r vibrante. Fue Kay la primera en darse cuenta. Lakey se había hecho lesbiana y esa mujer era su hombre. Por eso Lakey había permanecido tanto tiempo lejos. En el extranjero eran más tolerantes con las lesbianas. Fue un momento terrible. Lo que había pasado era una tragedia.

La cosa sigue en una evolución en la que se realizan conjeturas sobre la orientación sexual redescubierta en su amiga.

Se les ocurrió que Lakey, que siempre las había atemorizado y las había hecho sentirse inferiores, las miraría ahora con desprecio por no ser lesbianas. Se preguntaban cuánto tiempo haría que era lesbiana, si la había convertido La Baronesa o si había empezado por su cuenta. No podían librarse de la femenina sensación de que la relación que tenían era perversa.

Esa terrible curiosidad la sacia la propia Lakey ante Harald, indicándole que “siempre” había sentido “inclinaciones”. A pesar de lo demoledor de los juicios de sus amigas, finalmente concluyen que las acaban invitando a sus casas “como a cualquier pareja normal”, así que dentro de lo que cabe, aquí tenemos un pequeño aliento de esperanza en esta obra de los años sesenta…

Con el libro cerrado, os anunciamos que el próximo 19 de julio a las 19h pondremos fin al primer curso del club de lectura LGTB Queeruña. Para celebrar este cumple tan especial haremos un picnic del que informaremos en el grupo de whatsapp y a través de nuestro Twitter @clubqueerunha en convocatoria abierta a todo quisqui 😀

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